El Matrimonio Palavrakis o las opciones de un banco sin respaldo.

El Matrimonio Palavrakis o las opciones de un banco sin respaldo.

     Pudiera parecer si no raro al menos curioso que en un cuaderno de arquitectura, ingeniería, diseño…, el universo de la geometría, publicáramos un artículo sobre una obra teatral. El lector atento observará que elementos de urbanismo y de geometría pura se entremezclan en este artículo que ha de leerse al estilo de Rayuela, saltando de una página a otra; de un blog a otro.

Primera Parte

     Como las hijas de Helena, tres son las vías que discurriendo paralelas buscan la mar en la ciudad de Valencia. Las de Blasco Ibáñez y la de los Santos Niños Justo y Pastor no lo consiguen pues se topan con el entramado de calles de los poblados marítimos, afortunadamente para algunos y por desgracia para otros. Tan solo la avenida del Puerto gracias precisamente al puerto de Valencia lo consigue.

     Como singularidad la de los SS. NN. Justo y Pastor hacia la mitad de su trazado se encuentra con  el llamado chalé de Ayora y sus magníficos jardines ganados como espacio urbano para esparcimiento de las gentes del barrio. Este magnífico accidente obliga a que el vial describa un pequeño bucle  semicircular para salvar el ábside del singular edificio.

     Como complemento en espacio continuo las piscinas municipales integradas en una plaza urbanizada con cierto encanto son el complemento urbano que ha venido a revitalizar el barrio.

     Situándonos en este entorno, la calle Ramiro de Maeztu que discurre paralela a la anterior mencionada limita el conjunto lúdico-deportivo por el sur. Caminamos unos metros hacia el oeste y nos recibe de inmediato la desolación de unos solares vallados a derecha e izquierda de la calle Guillén de Anglesola. Donde ahora hay desolación había viviendas bajas, populares, seguramente degradadas, que en general  se erradican de la ciudad de Valencia. Parece ser que hay sensibilidades que se ofenden ante este tipo de construcciones. ¡No nos vayan a tomar por pueblerinos! Tomamos esta calle dirección avenida del Puerto y tras la desolación, la vía se ensancha y presenta mediana más o menos ajardinada y a ambos lados edificios de viviendas modernas, en altura, impersonales…

     El ensueño, sempiterno acompañante del caminante que les relata, se disipa al comprobar que precisamente en el bajo de uno de estos edificios impersonales, tiene ubicación el Teatro Círculo. Tras una primera decepción, la indulgencia se hace paso; los grupos independientes no pueden permitirse edificios históricos.

     Tras franquear la persiana un pequeño hall distribuye los accesos de la sala, el aseo adaptado, el cuartillo del taquillero y un rincón con publicaciones varias.

     Para leer la continuación pinchar el siguiente enlace:

     http://blog-entonoquedo.msal-delinea.com

    Tercera parte

     Las opciones de un banco sin respaldo (viene del blog.entonoquedo)

     A lo largo de la obra los atléticos actores se sirven de un banco sin respaldo, único elemento en el escenario si exceptuamos un árbol-perchero.

Colocado en su posición normal sirve ora como banco (su fin primigenio), ora como cama improvisada, ora como paritorio…

     Con una maniobra, ejemplo de lo que sería torear al alimón, los magos de la escena lo ponen “patas arriba” y merced al diseño estudiado de sus patas, ambas son un paralelepípedo, pueden recrear una escena de conductor-copiloto por ejemplo.

     Con una segunda maniobra y poniéndolo de canto es decir que la vista en alzado pasa a ser planta se recrea otro tipo de asiento improvisado.

Es la genialidad de la geometría simple al servicio de la escena.

Manuel Geómetra

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