BANCO LAMBDA

       BANCO LAMBDA.

    BANCO-DE-JARDIN-LAMBDA-LAMBDA Un banco para uno mismo. Un proyecto personal, íntimo; no para la galería. El germen de esa idea nació años ha, cuando tras una reforma sobraron unos metros de pletina de 100 x 6 milímetros. Pero no había prisa. Toda idea pospuesta parece condenada al olvido, cuando la emergencia de lo inmediato parece arrinconarla más y más. Un silogismo, cuya autoría desconocemos, proclama que lo urgente nos aparta de lo importante. Pero cuando la idea latente es fuerte y el individuo que la engendró, constante, aquélla quema en el interior y pugna por salir, emerger, materializarse.

     Aquellos metros de pletina fueron empleados para otro proyecto y ese fue el desencadenante. A menudo, la pérdida de lo que nunca se tuvo, en lo material, pero sí en el plano de las ideas se sufre más.

 MADERA-HAYA     También contaba con tablones que se fueron desmembrando de un soberbio tablero de haya desvencijado por la intemperie. Cuatro centímetros de espesor. ¡Contundente! Desde que la madera saliera de su hayedo natal por la fuerza del hacha machadiana, hasta lucir expuesta de nuevo a la intemperie de un jardín asilvestrado, había recorrido un amplio periplo.

    PERFILES  Las manos laboriosas del carpintero, tras salir del aserradero, ensamblaron sus tablones hasta formar un robusto tablero que fue dispuesto sobre una poderosa estructura metálica, hasta confeccionar una mesa para uso escolar en taller de tecnología.

     Algún biempensante, éstos son siempre los más peligrosos, decidió camuflar la belleza de su veta bajo una capa de pintura gris, plomiza y anodina. Luego sufrió el maltrato de los “delicados” escolares que lo aguijonearon con puntas sin cabeza, sepultando su acero entre sus carnes duras.

    BANCO-DE-JARDIN-PARALELISMO Fue rescatado, in extremis, de la piqueta y de la escombrera ante una inminente remodelación del centro escolar.

     Durante años, como un ejercicio de fondo, se la fue sometiendo a la acción de decapantes y abrasivos. Se le intentó extraer las puntas del acero impropio…

     Tras unas lluvias, expuesto el tablero sin protección, tras el secado, sus tablones se desencolaron y separaron unos de otros, buscando su estado primigenio. Como resultado obtuvimos, a partir del soberbio tablero,  hasta cuatro tablones de diferente dimensión.

     El más ancho se pensó para el asiento; uno de los más estrechos para el respaldo.

  BANCO-DE-JARDIN-LAMBDA-VISTA-1  Se recuperó, por tanto, la idea del banco. Se compró una nueva barra de pletina de 100 x 6 milímetros (se sirven en longitudes de 6 metros).

   BANCO-DE-JARDIN-LAMBDA-VISTA-2 Se recuperaron los diseños antiguos y se fueron modificando hasta dar con el proyecto final; que, como no podía ser de otra manera, durante la ejecución, sufrió ligeras modificaciones.

   BANCO-DE-JARDIN-LAMBDA-VISTA-3 Nunca se tuvo en mente la idea de la letra griega. Siempre se trabajó, en su concepción, sobre una de sus costillas; la izquierda, así considerada desde la óptica del usuario. Al ejecutar la derecha, es decir la simétrica de la anterior, su creador exclamó: ¡Parece una lambda; es una lambda!

    BANCO-JARDIN-OBRA-Y-AUTOR El banco ya tiene nombre.

     Manuel Geómetra

Un pensamiento en “BANCO LAMBDA

  1. Sin haber estudiado nunca griego, gracias a las matemáticas y a la física al menos me aprendí su alfabeto.

    Muy bonito el banco. Personalmente le habría puesto pletina del ocho pero es que tengo la deformación de tantos años en estructura metálica y, cuanto más, mejor, ande o no ande.

    Y en el taller tenemos pletina y máquina de corte con plasma. Te reto a que construyas tantos bancos como letras tiene el alfabeto griego.

Responder a El Impenitente Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>